A la decimosexta fue la vencida

Foto: Mundotoro.com

Foto: Mundotoro.com

La RAE define el verbo sugestionar en su tercera acepción como “fascinar a alguien, provocar su admiración o entusiasmo”. El poder de sugestión puede funcionar en un sentido negativo, cuando alguien sufre una especia de síndrome de Estocolmo de idolatría que solo puede conllevar ceguera profesional, o en sentido positivo, para lograr poner de acuerdo a más de 24.000 que ante la emoción de un toro encastado y un torero con dos pies pegados al albero solo puede entregarse. Alejandro Talavante y Artillero han logrado el milagro en un trasteo vibrante, pasional y con algún pasaje al natural de muchos quilates. Tras una estocada hasta la bola el extremeño ha paseado dos orejas, posiblemente injustas, posiblemente justas o posiblemente todo lo contrario. Qué más da. Cuando la emoción manda, los aplausos fluyen y el toreo cobra sentido.

Artillero no ha sido un toro bravo. Ni de lejos. Abanto y suelto desde chiqueros y mal lidiado por la cuadrilla de Talavante, apenas ha pasado por el peto y ha llegado a la faena de muleta crudo cual pescado en restaurante japonés. La mansedumbre dio paso a una embestida encastada, fiera y que pedía un hombre enfrente, con los pies asentados y dispuesto a triunfar o perecer. El extremeño no ha dudado y tomando la muleta con la mano zurda ha comenzado a someter los arreones del de Victoriano del Río, con más valor que temple pero todo con la emoción por bandera. Perdió la vista al toro el diestro y acabó por los aires, susto que le espoleó para, encerrado en tablas, pelear por el triunfo. Ahí recetó Alejandro los dos mejores naturales de la tarde y después de tirarse como un jabato al lomo del burel el presidente concedió los dos apéndices.

Con el sexto, que prendió de manera muy fea al peón Valentín Lujan, el pacense se conformó. Sin la nobleza de su hermano pretérito, el toro no era de posibles y Tala decidió abreviar. Tercera salida por la puerta de Alcalá en tres años consecutivos, un record que nadie había logrado hasta el momento.

Sus dos compañeros también han tocado pelo. Castella lo ha hecho ante su segundo enemigo, un animal que rozó la sosería y con el que el galo templó series con el izquierdo de alto nivel. También apretó con la tizona y se llevó una justa oreja. En el primero, otro toro que prometía, tuvo que cortar la faena debido a que el burel se lastimó en su pezuña.

Manzanares ha perdido la oportunidad de acompañar a Talavante en volandas con el segundo de la tarde. Noble, colaborador y repetidor, Buenasuerte ha puesto en bandeja al alicantino su faena soñada, desperdiciada pese a su impecable pose artística. Con tanto temple como desajuste, la pierna escondida y la muleta siempre al hilo, la frialdad del matador no impidió pasajes estéticos, reflejados en un cambio de mano que detuvo el tiempo. El amor odio de José María con Madrid continúa y con visos de perdurar en el tiempo.

Corrida de Victoriano del Río válida para la muleta, que no buena. Ninguno de los seis ha peleado en varas ni se ha mostrado brava, pese a que dos de los ejemplares han mostrado capacidad de recuperación.

Ficha:

Decimosexta de abono de la Feria de San Isidro. Plaza de toros de Las Ventas, cartel de no hay billetes. Toros de Victoriano del Río, aptos en la muleta y de desigual presentación.

Sebastián Castella: Silencio y oreja

José María Manzanares: Oreja y silencio

Alejandro Talavante: Dos orejas y silencio

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Crónicas y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s