Un problema más allá de la plaza

Vaya por delante que no vi la novillada de Prieto de la Cal en Madrid. Pese a pagar religiosa y mensualmente a la cadena encargada de retransmitir festejos taurinos en España, la misma consideró que el festejo no era de interés. Sin embargo, todos los aficionados coinciden que la corrida salió mala, mansa, descastada y casi imposible para unos novilleros imberbes acostumbrados a menos dificultades.

Apenas habían arrastrado las mulillas al último utrero cuando los más mordaces ya habían afilado la tecla para repartir a diestro y siniestro y, de paso sacar pecho. Supongo que sin darse cuenta del daño que el fracaso de un encaste minoritario provoca, no solo para la cabaña brava, sino para todo el espectro biológico de nuestro país.

 Y es que fenotípica y genotípicamente es tan distinto un toro de Miura a uno de Juan Pedro Domecq que casi parecen especies distintas. Con el fracaso y desaparición de los encastes minoritarios disminuye la riqueza de la fauna española, tanto como si se extingue el lince o el oso pardo. Son animales únicos, escasos y que ni siquiera el mundo taurino se ocupa de proteger.

Porque esa es otra. Si los más interesados en la supervivencia de estos hierros no se ocupan de protegerlos, que le vamos a pedir al Gobierno o a las Comunidades Autónomas. Cada vez que una ganadería minoritaria acaba en el matadero muere con ella una parte de la amplia riqueza biológica de España. Insisto en que toreros, ganaderos, empresarios y aficionados deberíamos ser los más interesados en mantener vivas dehesas repletas de coquillas, Veraguas, toros navarros, etc, etc. Sin embargo, parece que es cosa de cuatro románticos.

La dificultad para refrescar la sangre, el rechazo de los toreros y, no nos engañemos, el estado deplorable de algunas ganaderías hace cada vez más complicado ver una corrida diferente. Se cuentan con los dedos de una mano. Las camadas se lidian en novilladas, con y sin picadores, y en festejos populares, donde es más fácil camuflar las dificultades de un tipo de toro que ha dado forma a lo que hoy en día es la tauromaquia. A veces, se nos olvida.

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